Una historia que nadie quiere recordar (X)

Ya desde lejos, cuando se atraviesa el tercer control militar que revisa autos, pasaportes y autorizaciones, se ve un inmenso monstruo gris del que sobresale una torre gigante y amenazadora. Es el "búnker" de concreto y acero que se construyó sobre el reactor nuclear número 4 de Chernobyl para evitar que la radiación siguiera envenenando la Tierra. Lo llaman el "sarcófago", una palabra no sólo lúgubre sino inexacta porque lo que contiene dentro (200 toneladas de material radioactivo que nadie puede sacar de ahí) lejos de estar muerto se encuentra en alta actividad.
Al lado hay un enorme cubo de cemento donde se depositaba el uranio ya utilizado. Pocos metros más allá, se ve el reactor 6, que quedó incompleto. Ahí se yerguen, congeladas en el tiempo, las grúas utilizadas por los obreros que lo construían, exactamente igual que el día que explotó Chernobyl, hace 20 años.
En el camino, dos mujeres con cofias en la cabeza pintan de blanco los árboles como si se temiera una epidemia. Uno no puede dejar de pensar si usan la cofia para protegerse de la radioactividad. Es inevitable que la ansiedad y el miedo crezcan a medida que uno se acerca a la central nuclear, alguna vez llamada, "Vladimir Lenin", y más todavía cuando se llega casi al pie del reactor 4 y su sarcófago.
¿Fue un error humano o hubo fallas en la construcción?, preguntó Clarín a Igor Staravoitov, del servicio de informaciones de la central nuclear. "Ambos. Si el reactor hubiera sido perfecto no hubiera tenido cabida el error humano", respondió.
Durante un tiempo se sostuvo que el desastre de Chernobyl, orgullo científico de Unión Soviética, sucedió porque los operadores, aquella madrugada del 26 de abril de 1986, intentaron mejorar el sistema de seguridad del reactor y cometieron un error de cálculo. Pero teorías más actuales le quitan el halo de ensayo científico y lo atribuyen más al desgano. "En aquel momento la Unión Soviética hablaba del "átomo pacífico"
¿Cómo iba la superpotencia comunista, que se proponía a sí misma como modelo para construir "un futuro radiante para la humanidad", reconocer ante el mundo el fracaso de Chernobyl?", se preguntó esta semana ante la prensa Yuri Shcherbak, embajador plenipotenciario de Ucrania. "El accidente ocurrió porque los operadores violaron los procedimientos de manutención y porque el reactor tenía fallas de construcción". Y advirtió: "Chernobyl nos recuerda lo peligroso que es que una elite cerrada no tenga que dar explicaciones a nadie y que un grupo de científicos crea tener derecho al monopolio de las decisiones. Chernobyl nos enseña el valor de la democracia".
Pero el problema no es sólo del pasado. "El riesgo está todavía ahí", dijo señalando el "sarcófago" pero sin inmutarse Julia Marusych, la científica que dialogó con Clarín desde una oficina vidriada a pocos metros del reactor. "La explosión nuclear del 26 de abril elevó la temperatura a 2.500 grados. Se derritieron metales, cemento, material radioactivo. Se fundió todo y ahí está, debajo del reactor. Son 200 toneladas de material radioactivo".
—¿Pero eso está controlado?, preguntó Clarín con la esperanza de obtener una respuesta positiva.
—No. Se monitorea la humedad, la temperatura, las radiaciones pero todavía es imposible obtener información completa. La situación no está bajo control. Sólo el 25% del sarcófago es accesible a los hombres.
Y señala un reloj digital que hay en la oficina y que marca la radiación que hay en el exterior. "Los niveles son altos pero no letales", dice. Los empleados, como ella, llevan en los bolsillos permanentemente un medidor. Una vez por mes controlan el nivel de acumulación radioactiva. Sus puestos son rotativos.
En la oficina hay fotos color sepia tomadas en los días posteriores a la catástrofe. En una hay cuatro hombres en primer plano y otros cuatro más atrás que posan con traje de fajina, gorro con orejeras (como los de un aviador), barbijo y guantes de tela. Eran "los liquidadores" (otra palabra equívoca y nefasta), los hombres que así precariamente vestidos limpiaron el lugar de la explosión, construyeron el sarcófago, apagaron el incendio o ayudaron a evacuar a los cientos de miles de habitantes de los alrededores de Chernobyl.


Y de ellos hablaremos en este post y es que abundan las historias horrorosas acerca de la situación en que se encontraron los operarios durante los primeros años después de la guerra, como se designa al accidente. Además de los 31 muertos que la misma explosión que abrío hueco en el techo del reactor, siendo las primeras "personas afectadas" por la la radiación los mas afectados fueron los liquidadores.
Los liquidadores es un término que en ruso significa eliminar las consecuencias de un accidente.
Personas que sabían, a ciencia cierta, que iban a morir por realizar un trabajo y que, así y todo, lo realizaban. Despues de la explosión, y con la inteción de sellar el reactor nuclear que seguía emitiendo ( y lo sigue haciendo) dosis extremas de radiación, se construyó el famoso sarcófago.
Durante las tareas previas a la construcción de esta estructura se detectó que, en lo que quedaba del tejado de la central, había restos esparcidos de las barras de grafito y restos de combustible nuclear arrojadas allí por las colosales proporciones de la explosión que destrozó todo el edificio.
Estos materiales debían de ser arrojados, desde aquel tejado al interior de lo que en su momento era el nucleo del reactor. Para esta tarea al principio trataron de emplearse medios mecánicos, como robots teledirigidos.
Imagenes subidas por el departamento de inteligencia de la antigua URSS a You Tube

Pero la cantidad de radiación era tal que dichos robots, al poco tiempo de funcionamiento en esas condiciones terminaban por estropearse pues sus circuitos se veían afectados y dañados por la exposición. Obviamente, el trabajo debía de ser hecho por operarios humanos. Estos operarios denominados BIOROBOTS trabajaron durante una semana arrojando aquellos desechos desde lo que quedaba del tejado.
En periodos máximos de dos minutos (cuando 45 segundos ya suponían una dosis letal de radiaciones) más de 3000 personas, sobre todo soldados realizaron la mortal tarea."Protegidos" con corazas improvisadas de plomo que los semejaban a guerreros medievales y que pesaban unos 30 kg cada grupo de Biorobots salía a la azotea y arrojaba uno o dos bloques o paladas de restos contaminados al fondo del reactor. Al día de hoy el 50% de ese grupo particular de Liquidadores ha fallecido y el resto presentan en casi la totalidad de los casos, daños irreversibles.
Ese grupo de personas, junto con los pilotos de los helicópteros (fallecidos todos a los pocos dias) que sobrevolaron el nucleo en los instantes posteriores a la explosión para arrojar diversos materiales para detener la fisión del nucleo y su incendio.

¿ Porque lo hacían ? La mitad procedía de las fuerzas armadas de la entonces denominada Unión Soviética, que se encontraba en plena decadencia, gran parte del personal técnico y científico venía de otros estados del Soviet. Desde entonces, han sido dispersados casi a tanta distancia como la emanación radiactiva que surgió del averiado reactor número 4 durante dos semanas después de la explosión, extendiéndose hasta el oeste de Europa. Muchos liquidadores militares fueron más tarde reasignados al extremo este de Rusia, con nuevas funciones. Se han realizado pocos estudios, pero los que existen indican altos niveles de suicidio, enfermedades ocasionadas por stress, altos porcentajes de cáncer y anomalías neurológicas.

Los operarios solían tenderse sobre un montículo llamado La Pata de Elefante, y Sich vio fotos que lo prueban así. Es un área muy restringida, con niveles de radiación tan altos que la gente no debe permanecer allí ni un minuto. El montículo de combustible radiactivo, cemento y acero es uno de los varios creados por la lava derretida que salió del núcleo del reactor y llegó hasta el sótano.

La gente no sólo corría riesgos para jactarse de su coraje, también lo hacía por dinero. Aunque Ucrania era un estado comunista en desintegración, por una vez el dinero no faltó. Los salarios civiles se quintuplicaron: antes del accidente, un operario de la planta ganaba 350 rublos por mes; después, solían recibir 2000 rublos por un solo trabajo, como instalar un detector o sacar desechos radiactivos. Pero no todos estuvieron tan bien remunerados. Los soldados corrían los mismos riesgos -y pagaron el mismo precio con su salud- por su salario habitual, que con frecuencia apenas llegaba a 12 rublos mensuales.

Algunos soldados decidieron formar parte de esta peligrosa tarea ya que les prometieron que por estar dos minutos o lanzar dos palas de desecho radioactivo al nucleo podrian cumplir sus cinco años de servicio militar obligado.

Ignorantes de lo sucedido y debido a presiones politicas entraron al servicio de la nación. Sin equipo necesario algunos tomaban los desechos radioactivos hasta con las manos. Pero la realidad es otra. Estaban dos minutos quienes subian al techo de lo que ahora es el sarcofago. Pero quienes estuvieron cerca de la pata de elefante y en los helicopteros recibieron mas de 1000 roengten durante mucho tiempo. Algunos entraban a sus labores por la mañana, en la tarde salian a tomar algo o a fumar, se sentian debiles y a los minutos fallecían.


Sin embargo quienes recibieron la parte mas dificil y cruda del pastel fueron los buzos. En Chernobyl hay un rio el cual pasa muy cerca de la nuclear. Esa madrugada del 26 de Abril la explosión fue tan grande que algunos restos radioactivos volaron al rio. Habia que sacar de inmediato estos residuos de uranio y los robots no podia debajo del agua. Se vieron obligados algunos especialistas rusos a sumergirse. Su promedio de vida fue entre 20 horas y 50 horas después de sumergirse. Lamentablemente fallecieron.

¿ Porque fue tan cruel ser liquidador ? Las tareas no eran dificiles. Lo complicado fue el envenenamiento por la radiación. Los síntomas de la enfermedad de la radiación se convierten en más serios (y la posibilidad de supervivencia disminuye) cuando se incrementa la dosis de la radiación.

La exposición crónica a la radiación ionizante puede causar leucemia y otros cánceres. Otros síntomas que produce el envenenamiento por radiación son pérdida de pelo, diarreas, fatiga, náusea, vómitos, desmayos, quemaduras de piel, y a altas dosis, la muerte.

Una dosis de radiación extremadamente alta para el cuerpo entero, como 100 Sv (10.000 rems) causa en un período corto inconsciencia y muerte, ya que se destruyen las células nerviosas.Una dosis menor (pero todavía alta) causaría una enfermedad severa inmediata, después de la cual la víctima parecerá que se recupera, sólo para morir unos días después, cuando las células intestinales que se dividen rápidamente fallen. El envenenamiento por radiación puede resultar por la exposición accidental a fuentes de radiación naturales o industriales. Las personas que trabajan con materiales radiactivos a menudo llevan dosímetros para controlar su exposición total a la radiación. Estos aparatos son más adecuados que los contadores Geiger para determinar los efectos biológicos, ya que miden la exposición acumulativa en el tiempo, y son calibrados para cambiar de color o proporcionar algún tipo de señal que avisa al usuario antes de que la exposición alcance niveles inseguros.

La radiactividad causó la enfermedad y muerte después de los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki a aproximadamente el 1% de las personas expuestas que sobrevivieron a las explosiones iniciales. La tasa de mortalidad debida a la radiación fue más elevada en Hiroshima, porque aunque Fat Man (el nombre de la bomba usada en Nagasaki) tenía un rendimiento más alto que Little Boy (el nombre de la bomba usada en Hiroshima), Fat Man era un arma de plutonio, la cual para el mismo rendimiento fue mucho menos radiactiva que un arma de uranio.

El envenenamiento por radiación continúa siendo una de las mayores preocupaciones después del accidente del reactor nuclear de Chernobyl. De los 100 millones de curies (4 exabecquerels) de material radiactivo liberado, los isótopos radiactivos de xenón-133 y yodo-131 fueron inicialmente los más peligrosos. Debido a su corta vida media actualmente han decaído, dejando a los productos de vida media más larga (como el cesio-137 y el estroncio-90) como los más peligrosos en este momento.

Esto continuara....

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