El desorden, origen de la mediocridad chapina


Imagínense que Dios hubiese creado el mundo con el mismo desorden con el que vivimos en Guatemala, en donde hay más iglesias y religiones que zonas seguras en la capital. Los chapines somos tan desordenados que existen dos cuerpos de bomberos que en vez de unificarlos, cada día se dividen más por sus diferencias ideológicas. 

Somos tan desordenados que hay más partidos políticos que oportunidades de empleo. Dos policías, en vez de existir una pero mejor establecida. 

El mismo desorden nos hace desvirtualizar la importancia de las cosas, ocupándonos más de golpearnos el pecho por la campaña de igualdad sexual que por exigir orden y esclarecimiento de las irregularidades en todas las municipalidades de nuestro país. Pero así somos los chapines, tan ingenuos, tan vulnerables, tan inocentes, que con el hablado extranjero nos engañan y depositamos nuestra fe, alegrías y tristezas en equipos y jugadores del futbol español que no saben la existencia de nuestro país. 

Así de ingenuos, así de vulnerables, que le abrimos las puertas a tanto asiático ilegal que ha huido de la pobreza de su país y vienen a explotar a nuestra gente, así de ingenuos, así de vulnerables somos los chapines. 

Desconfiamos de nuestras autoridades, olvidándonos que nosotros mismos las elegimos. Se nos olvidaron por culpa de los canales de cable las normas de cortesía, el respeto al derecho ajeno y en los goles de Messi dejamos tirada la dignidad del guatemalteco. 

 ¿Que voy hacer para cambiar esto? Estoy consciente que solo yo no puedo hacer mucho, y viene a mi cabeza aquella famosa teoría que dicta que es más fácil destruir y hacerlo de nuevo, que arreglarlo......

Pero este no es el caso, la solución mas sencilla es huir y engalanarse en algún país con la frase: “nadie es profeta de su propia tierra”. Pero mientas ese momento llega, sigo poniendo mi granito de arena, enseñando con la verdad, haciendo solida la base para mis hijos con ejemplos dignos y exponiendo que solamente la educación rompe las barreras. Tal dijo Bono de U2 hace algunas semanas, “Quien poco sabe, mucho cree”. Amemos el aprender y el saber, pongamos en practica las costumbres de cortesía y tolerancia que tanto nos enseñaron las abuelitas y propongámonos para hoy, ser mas ordenados. 

Los resultados no serán visibles a corto plazo, pero por algo se empieza (frase mediocre chapina). 

Dios los bendiga, 

Juan Pablo Mata

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