El Adviento es el comienzo del Año Litúrgico, empieza el domingo más próximo al 30 de noviembre y termina el 24 de diciembre. Son los cuatro domingos anteriores a la Navidad y forma una unidad con la Navidad y la Epifanía.

El término “Adviento” viene del latín adventus, que significa venida, llegada. El color usado en la liturgia de la Iglesia durante este tiempo es el morado. Con el Adviento comienza un nuevo año litúrgico en la Iglesia.

Reproduce este audio para entender el significado:

La corona de Adviento es una tradición cristiana que simboliza el transcurso de las cuatro semanas del Adviento. Consiste en una corona​ de ramas (generalmente de pino o abeto) con cuatro (o en ocasiones cinco) velas. La tradición del Adviento tiene orígenes propios, hace dos mil años atrás. Para entender más la historia la corona te invito para que escuches el siguiente audio.

DOMINGO 1

TIEMPO DE ADVIENTO

Primer Domingo Adviento 2017

DESPUÉS DE ESCUCHAR ESTE AUDIO PUEDES QUEDARTE CON LA FAMILIA COMPARTIENDO ESTOS HERMOSOS VILLANCICOS
Tal como se explica en Catholic.net, el Adviento es el período de preparación para la Navidad, el nacimiento del hombre más grande del mundo, Jesucristo. El hijo de Dios hecho hombre.
La época de Adviento obedece a las cuatro semanas que anteceden al nacimiento de Jesucristo. Este año, la misma da inicio el próximo domingo 3 de diciembre de 2017. Se acostumbra al tradicional rezo de la Corona de Adviento, tal como le conocemos en Guatemala. Las coronas elaboradas con ramas de pino, acompañadas de cuatro velas y mucha oración, son el mejor aliciente para esperar la Nochebuena y la Navidad y por supuesto, una de las más características tradiciones de los guatemaltecos -y muchos millones de católicos alrededor del mundo- para unirse en familia, como buenos católicos. Tal como lo hicimos el año pasado, en esta oportunidad también queremos compartir un esquema para que puedas rezar la Corona de Adviento con tu familia. Esperamos te sirva y lo puedas transmitir. Bendiciones.

Rezo de la Corona de Adviento

Liturgia de la palabra. Lectura del santo evangelio según San Marcos 13, 33-37: En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Estén preparados y vigilando, ya que no saben cuándo será el día. Es como un hombre que parte al extranjero, deja su casa al cuidado de sus sirvientes y le da a cada uno un trabajo. Y al portero le manda estar despierto. Lo mismo ustedes; estén despiertos, ya que no saben cuándo regresará el dueño de casa. Puede ser al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o de madrugada. No sea que llegue de repente y los encuentre dormidos. Lo que les digo a ustedes se lo digo a todos: estén despiertos”. Comentario breve: Marcos fue probablemente el secretario de Pedro (ver Hechos 12:1-12; 1 Pedro 5:13), y escribió su evangelio basándose en los relatos de los discípulos (principalmente de Pedro), ya que él no fue testigo presencial de los hechos que narra. Este fue el primer evangelio que se escribió. La mayoría de los estudiosos piensan que el evangelio fue escrito poco antes de la caída de Jerusalén, probablemente entre los años 65-70. La tradición sitúa el lugar de composición en Roma. Los destinatarios de este evangelio pertenecían a una comunidad amenazada por la persecución y Marcos trataba de fortalecer su fe en Jesucristo, el Hijo de Dios resucitado. Muchos de los primeros cristianos creían que el regreso glorioso de Jesús era inminente. Cuando pasó el tiempo y esto no ocurrió, el Evangelio de Marcos los animaba a perseverar en su fe en medio de las adversidades. ¡Estén alertas y despiertos porque nadie sabe cuando el Señor vendrá y no quieran que los encuentre dormidos! La lectura de hoy nos presenta tres ideas importantes:
  • Durante el tiempo de Adviento el énfasis pasará del fin del mundo (1er domingo) al anuncio del nacimiento de Jesús en el 2do domingo.
  • Si nos mantenemos despiertos veremos todas las sorpresas que Dios nos da cada día.
  • Los momentos más “oscuros” de nuestra vida son los que manifiestan la presencia de Dios de una manera especial. El está más cerca cuanto más lo necesitamos y nos llama a descansar en él. Sólo podremos reconocer su presencia si estamos despiertos.
Para la reflexión personal o comunitaria: Después de una pausa breve para reflexionar en silencio, comparta con otros sus ideas o sentimientos.
  1. ¿Me preocupo por mi encuentro con Cristo tanto como lo hago por mi retiro, la crisis económica o los huracanes?
  2. ¿Cómo puedo ayudar a alguien necesitado a celebrar el nacimiento de Jesús en esta Navidad?

Encendido de la vela.

Oración. Guía. Encendemos, Señor, esta luz, como aquel que enciende su lámpara para salir, en la noche, al encuentro del amigo que ya viene. En esta primer semana de Adviento, queremos levantarnos para esperarte preparados, para recibirte con alegría. Muchas sombras nos envuelven. Muchos halagos nos adormecen. Queremos estar despiertos y vigilantes, porque tú traes la luz más clara, la paz más profunda y la alegría más verdadera. ¡Ven, Señor Jesús!, ¡Ven, Señor Jesús!. Padre Nuestro. Guía. Padre Nuestro… Conclusión. Palabras de esperanza por parte del guía y se puede compartir. Guía. Ven, Señor, haz resplandecer tu rostro sobre nosotros. Todos. Y seremos salvos. Amén.

Propósitos para la primera Semana de Adviento:

  • Ayudaré en casa en aquello que más me cueste trabajo.
  • Rezaré en familia por la paz del mundo.
  • Ofreceré mi día por los niños que no tienen papás ni una casa donde vivir.
  • Obedeceré a mis superiores o padres con alegría
DESPUÉS PUEDE COMPARTIR CON ESTOS BELLOS VILLANCICOS EN FAMILIA
 

 

DOMINGO 2

TIEMPO DE ADVIENTO

Guía. Reconozcamos ante Dios que somos pecadores.
Todos. Se reza el “Yo confieso ante Dios todopoderoso…”

Liturgia de la palabra.

Primera lectura
Lectura del libro de Isaías (40,1-5.9-11):

«Consolad, consolad a mi pueblo, –dice vuestro Dios–; hablad al corazón de Jerusalén, gritadle, que se ha cumplido su servicio, y está pagado su crimen, pues de la mano del Señor ha recibido doble paga por sus pecados.»
Una voz grita: «En el desierto preparadle un camino al Señor; allanad en la estepa una calzada para nuestro Dios; que los valles se levanten, que montes y colinas se abajen, que lo torcido se enderece y lo escabroso se iguale. Se revelará la gloria del Señor, y la verán todos los hombres juntos –ha hablado la boca del Señor–.»
Súbete a un monte elevado, heraldo de Sión; alza fuerte la voz, heraldo de Jerusalén; álzala, no temas, di a las ciudades de Judá: «Aquí está vuestro Dios. Mirad, el Señor Dios llega con poder, y su brazo manda. Mirad, viene con él su salario, y su recompensa lo precede. Como un pastor que apacienta el rebaño, su brazo lo reúne, toma en brazos los corderos y hace recostar a las madres.»

Palabra de Dios
Salmo
Sal 84,9ab-10.11-12.13-14

R/. Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación

Voy a escuchar lo que dice el Señor:
«Dios anuncia la paz a su pueblo y a sus amigos.»
La salvación está ya cerca de sus fieles,
y la gloria habitará en nuestra tierra. R/.

La misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan;
la fidelidad brota de la tierra,
y la justicia mira desde el cielo. R/.

El Señor nos dará la lluvia,
y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia marchará ante él,
la salvación seguirá sus pasos. R/.
Segunda lectura
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pedro (3,8-14):

No perdáis de vista una cosa: para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. El Señor no tarda en cumplir su promesa, como creen algunos. Lo que ocurre es que tiene mucha paciencia con vosotros, porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se conviertan. El día del Señor llegará como un ladrón. Entonces el cielo desaparecerá con gran estrépito; los elementos se desintegrarán abrasados, y la tierra con todas sus obras se consumirá. Si todo este mundo se va a desintegrar de este modo, ¡qué santa y piadosa ha de ser vuestra vida! Esperad y apresurad la venida del Señor, cuando desaparecerán los cielos, consumidos por el fuego, y se derretirán los elementos. Pero nosotros, confiados en la promesa del Señor, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva en que habite la justicia. Por tanto, queridos hermanos, mientras esperáis estos acontecimientos, procurad que Dios os encuentre en paz con él, inmaculados e irreprochables.

Palabra de Dios
Evangelio
Evangelio según san Marcos (1,1-8), del domingo, 10 de diciembre de 2017
Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,1-8):

Comienza el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. Está escrito en el profeta Isaías: «Yo envío mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino. Una voz grita en el desierto: “Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos.”»
Juan bautizaba en el desierto; predicaba que se convirtieran y se bautizaran, para que se les perdonasen los pecados. Acudía la gente de Judea y de Jerusalén, confesaban sus pecados, y él los bautizaba en el Jordán. Juan iba vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre.
Y proclamaba: «Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo.»

Palabra del Señor

Reflexión.
Guía. ¿Qué cambiará en mi y en nosotros este adviento? ¿Se notará que realmente creemos en Cristo?

Encendido de la vela. Oración.

Guía. Los profetas mantenían encendida la esperanza de Israel. Nosotros, como un símbolo, encendemos estas dos velas. El viejo tronco está brotando nuevamente, se estremece porque Dios se ha sembrado en nuestra carne.

Señor, que cada uno de nosotros, te abra su vida para que brotes, para que florezcas, para que nazcas y mantengas en nuestro corazón encendida la esperanza. ¡Ven pronto, Señor! ¡Ven, Salvador!

Padre Nuestro.
Guía. Padre Nuestro…

Conclusión.
Guía. Ven, Señor, haz resplandecer tu rostro sobre nosotros.
Todos. Y seremos salvos. Amén.

Propósitos para la segunda semana de Adviento:
Compartiré mi almuerzo con una sonrisa a quien le haga falta.
Hoy cumpliré con toda mi tarea sin quejarme.
Ayudaré a mis hermanos en algo que necesiten.
Ofreceré un sacrificio por los sacerdotes.
Cantos para la segunda semana de Adviento:

Puedes encontrar un listado de recomendaciones para que puedas tomar tus instrumentos y cantar en familia.

NOTA: Cuando finalices el rezo, puedes compartir con tu familia y amigos una amena plática en torno a lo escuchado en la Palabra de Dios, acompañado de una merienda.

Recuerda que rezar la Corona de Adviento, va más allá de una simple tradición. La idea principal es la unión familiar y realizar un cambio en esta época. ¡Bendiciones y comparte!