Había una vez.. La historia del Tortrix

Uno de los sabores guatemaltecos que ha permanecido durante décadas es el Tortrix. La variada oferta de chucherías que hay en el mercado no ha desplazado el característico gusto de las pequeñas hojuelas de maíz que saben bien, ya sea combinadas con limón o como ingredientes de las recetas que se imprimen en los sabores.

La singular “boquita”, que ha acompañado a varias generaciones, fue creada por José René Menéndez Martínez, un activo empresario que falleció el 22 de agosto de 2007, a los 74 años de edad.

Menéndez Martínez nació en Jutiapa el 7 de enero de 1933. Su padre era un militar que desempeñó los cargos de gobernador en la Antigua, Cobán y Jutiapa; esto hizo que él estudiara la primaria en varios de esos lugares. Tiempo después viajó a la ciudad para estudiar como interno en el Instituto Técnico Industrial. Allí adquirió amplios conocimientos de mecánica.

Uno de sus primeros negocios fue juntar tapitas de bebidas gaseosas; las troquelaba y las vendía a los fabricantes de veladoras.

Después de graduarse, instaló su primer taller que fue de reparación de equipo y maquinaria. En este periodo, a finales de la década de 1950, conoció a Alberto y Martín Mishán, dueños de la fábrica de chicles Peter Pan. Ellos le mostraron maquinaria que no estaban utilizando y le propusieron que la reparara y formaran una sociedad. Así nació la fábrica de papalinas Tip Top, cerca del parque Colón. Más adelante fundó René Menéndez y Compañía Limitada, en la 10a. avenida entre 20 y 21 calles, zona 1, atrás de la estación del tren.

Había entrado en la industria de alimentos. Hizo un viaje a Estados Unidos donde conoció a Isidoro Filler, quien le enseñó a hacer ricitos de queso y chicharrones.
De vuelta en Guatemala aplicó los conocimientos adquiridos. El siguiente paso fue fabricar un producto a base de maíz al que llamó Tortrix. Utilizó una mezcla de harinas y condimentos. El nombre se basa en la palabra inglesa trick (tricks, en plural), que significa truco y “tor” por las tortillas. En lugar de utilizar la palabra exacta sólo conservó el fonema de la primera y lo cambió a “trix”. La combinación significa trucos de tortilla.

Las primeras bolsitas circularon en 1962. Los consumidores iniciales fueron los niños de escuelas y colegios.

Menéndez Martínez creó la marca Filler’s en homenaje al hombre que le enseñó a producir este tipo de boquitas.

“Al principio, el producto se vendía con mucho esfuerzo, porque todo el mundo torteaba en su casa, eran otros hábitos”, comenta Francisco Menéndez Chiu, gerente de Conservas y Congelados Ya Está. “La mejor campaña que hizo fue regalarlo en las escuelas”, agrega.

Toda una generación de estudiantes se fue acostumbrado al sabor del crujiente producto. Costaba dos centavos la bolsa para escolares y cinco la presentación para todo público. Sólo producía barbacoa y picante. “Todos llevamos Tortrix en la sangre, realmente fue una idea novedosa”, comenta Menéndez Chiu.

La nueva boquita logró establecerse, se vendía en todos los rincones del país. Tal éxito atrajo la atención de la empresa estadounidense Beatriz Food. En 1971, personeros de ésta le propusieron a Menéndez Martínez comprarle la fábrica. “Él no estaba pensando en venderla, pero creo que lo que le ofrecieron fue una cantidad que él nunca había visto junta; ni soñaba con que eso podía valer su empresa”, comenta su hijo. “Nunca especificó el monto, pero sí sé que negociaron la utilidad de siete años”, recuerda. Después de meditarlo un tiempo, al final se decidió por vender.
La fábrica de Tortrix pasó de Beatriz Food a una firma venezolana y de ésta a Frito Lay que ha conservado el Tortrix para el público guatemalteco, salvadoreño y hondureño.

Empresario innovador

Después de vender Productos Alimenticios René, Menéndez Martínez fundó La Fuente, hoy conocida como Productos Ya Está. Con la maquinaria de su antigua fábrica estableció en Honduras Productos Sabrocita. También fundó una empresa de fabricación de láminas a base de cartón, recubiertas de asfalto, con la que abasteció al vecino país después del paso del huracán Fifí, en 1974.

Mientras tanto, en Guatemala seguía funcionado Productos La Fuente en la que producía tacos congelados rellenos de carne, horchata, azúcar glass y atol de harina San Vicente.

Incorporó otra innovación al mercado de alimentos: bolsas de frijoles deshidratados. Éstos le dieron el nombre a la fábrica por el concepto de: “Agua, fuego y ya está”. Los vendieron durante ocho años hasta que aparecieron los frijoles en lata.

La fábrica, que hoy manejan sus cinco hijos, produce los conocidos nachos Ya Está, que nacieron en 1988 en Guatemala y que también son distribuidos en El Salvador y Honduras y que pronto se abrirá camino en México. Desde 1986 comercializan en Estados Unidos productos nostálgicos como pacayas, chiltepe, manzanilla, nances en miel, envasados en frascos de vidrio.

Lo que ya no vio don René fue que su empresa recibió el premio a exportador del año 2007, otorgado por la Asociación Guatemalteca de Exportadores (Agexport). Con mucho orgullo, Francisco describe a su padre como un triunfador, un innovador, hombre creativo y activo empresario que logró hacer realidad sus sueños.


 

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